Este sitio mide lo que los dirigentes políticos dicen — y lo que no dicen. Archivos completos, reglas idénticas para todos los campos, datos publicados, correcciones publicadas. Esta página es el contrato: cómo medimos, qué reglas nos obligan, qué vocabulario empleamos, y todos los errores que hemos cometido y corregido.
1. Exportación completa. Descargamos el archivo íntegro de tweets propios y respuestas de la cuenta pública oficial (sin retweets), con fecha de corte declarada en cada perfil.
2. Clasificación. Cada tweet se clasifica mediante diccionarios de palabras clave (español y francés) con delimitadores de palabra.
3. Marcador de crisis. Un diccionario fijo de 17 crisis humanitarias e internacionales — idéntico para todos los perfiles — produce el recuento bruto por crisis, con la magnitud de referencia de cada una atribuida a sus fuentes (ONU, IPC, ACLED, ministerios con su filiación declarada).
4. Verificación de falsos positivos. Todo recuento se verifica leyendo los tweets. Ninguna cifra se publica sin esta lectura. La lista de falsos positivos eliminados es pública (sección 5).
5. Lectura de dirección. Contar no basta: cada mención de una crisis sensible se lee para determinar su dirección — solidaridad con las víctimas, defensa del perpetrador, instrumentalización doméstica, cobertura neutra.
6. Artículo con caja de equidad. Cada perfil incluye obligatoriamente la sección «Lo que el método obliga a reconocer»: los compromisos reales, los matices y las excepciones del dirigente analizado.
7. Auditoría pre-publicación. Toda cifra agregada del texto se recalcula desde el dataset; toda afirmación de «cero colectivo» se verifica celda a celda; toda frase comprimida se re-verifica contra los tweets originales. El editor realiza una lectura hostil final.
Analizamos exclusivamente figuras públicas y sus declaraciones públicas asumidas — la cuenta oficial, jamás cuentas anónimas atribuidas. El método se aplica simétricamente: la serie incluye perfiles de izquierda radical (10) y derecha radical (2) bajo el diccionario idéntico. Las correcciones se aplican en ambas direcciones: tres de las más importantes aumentaron los registros de los perfilados (Obono, Hassan, Bardella). Todo perfilado dispone de un derecho de réplica — publicaremos cualquier respuesta enlazada al perfil. Los perfiles son vivos: re-exportación trimestral con nota de cambios.
Registro. Empleamos el vocabulario de las agencias internacionales (EFE, Reuters, AFP): «Cisjordania», «colonos». Las disputas terminológicas reales — como la campaña legislativa estadounidense por «Judea y Samaria» (Arkansas 2025, Tennessee 2026) — se documentan como objeto de análisis, no se adjudican.
Atribuir, nunca adjudicar. Las determinaciones institucionales en disputa se citan con su fuente y su contestación: la hambruna en Gaza es «declarada por el sistema IPC (agosto 2025), que Israel disputa»; las cifras de víctimas de Gaza son «del ministerio de sanidad gazatí — cifra global que el ejército israelí considera aproximadamente exacta, disputando la proporción de combatientes»; la obstrucción de ayuda por Hamás está «condenada por la ONU (julio 2026)» con la negación de Hamás anotada.
Palabras cargadas como datos. «Terrorista», «genocidio», «otages/rehenes», «apartheid» no son vocabulario editorial de este sitio: son objetos de medición.
Israel/Palestina · Ucrania · Siria · Yemen · Afganistán · Irán (represión: 2022 + masacres enero 2026) · Sudán · Mali/Sahel · Alto Karabaj/armenios · Tigray · Rohingyas · Uigures · Boko Haram/Chibok · Nicaragua · Cuba · Venezuela · Hong Kong. La lista se amplía cuando la actualidad lo exige y toda ampliación se aplica retroactivamente a todos los perfiles.
«irán» (el verbo ir) · «crisis»→isis · «ministerio»→amini · «pasado»→asad · «ambassade»→assad · «Amancio Ortega» y «Daniel Ortega» · «San Isidro» (×4) · «@ieguiguren»→uigur · «#LaMarchaMásGrande»→hamas · «Bahamas»→hamas (×3) · «Moura»→Mourad · «secesionista» y «pensionista»→sionis · «#PatriaYVida» (falso negativo). Cada corrección está incorporada permanentemente a los diccionarios.
Nueve entradas de auditoría (E1–E9). E8 — las masacres iranies de enero de 2026 no estaban cubiertas: detectado por el editor, los 12 perfiles se re-analizaron. E9 — «sionis» capturaba «pensionista» y «secesionista»: los 10 recuentos Israel/Palestina se corrigieron a la baja (1-8%). Correcciones a favor de los perfilados: Obono Irán 0→15, Hassan Irán 0→4, Bardella Irán 0→5. Prueba de falsabilidad: la batería de atentados supremacistas se aplicó a los 12 perfiles tras cuestionamiento del editor — el resultado comparado se publicó, matizando y precisando el hallazgo original.
Además de los perfiles permanentes, este sitio publica parrillas de reacción de 72 horas tras eventos cualificados. El formato: quién dijo qué, en sus propias palabras; quién no dijo nada; latencia en horas; vocabulario usado. Una nota sobria de 400 palabras acompaña cada parrilla.
Criterios de evento cualificante (predefinidos — no retroactivos). Un evento activa la parrilla si cumple al menos uno de estos umbrales, referidos a un país o actor ya presente en el diccionario de 17 crisis:
Los criterios están publicados antes del próximo evento. Ningún evento se selecciona retroactivamente. Si un evento no cumple el umbral, no se publica parrilla — aunque genere cobertura mediática intensa.
Metodología de la parrilla. La ventana de medición es de 72 horas desde el primer informe confirmado del evento. Se registran: el primer tweet del dirigente sobre el evento (con marca de tiempo en horas desde el evento), el vocabulario exacto empleado (¿usa «terroriste»/«terrorista»? ¿nombra al perpetrador? ¿menciona las víctimas?), y el silencio si no hay tweet en 72 horas. Se aplican las mismas reglas de verificación y dirección que en los perfiles completos. La parrilla se publica dentro de las 72 horas — en tiempo real, no retroactivamente.
No analizamos personas privadas ni cuentas anónimas. No adjudicamos disputas fácticas: las atribuimos. No inferimos intenciones: medimos presencias, ausencias, direcciones y vocabularios. No borramos errores: los corregimos en público. Y no eximimos a nadie: el método que documentó los silencios de diez dirigentes de izquierda documentó con las mismas reglas los de dos dirigentes de derecha.